miércoles, 31 de agosto de 2005

Libros sobre clérigos homicidas en España














LIBROS PUBLICADOS:

1.- "Proceso criminal contra fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1774)". Universidad de Sevilla, 1998

2.- "Proceso criminal contra fray Alonso Díaz (1714)". Universidad de Sevilla, 2000

3.- "De la Santidad al crimen: Clérigos homicidas en España, 1535-1821". Ed. Renacimiento, Col. Espuela de Plata, Sevilla, 2004

LA SERIE “CLERIGOS HOMICIDAS EN ESPAÑA”,
de Salvador Daza y María Regla Prieto

En el verano de 1993 tuvimos noticia de la publicación de una nueva edición de las “Cartas de España” del escritor sevillano José María Blanco White. En una de ellas se mencionaba el asesinato de una hermosa joven en Sanlúcar de Barrameda a manos de un fraile carmelita descalzo, en la misma puerta de su Iglesia y en presencia de su madre. Un hecho atroz que conmocionó a la sociedad de su época y que Blanco recoge como ejemplo de la arbitrariedad de la justicia durante el reinado de Carlos III, en el que fueron numerosos los eclesiásticos que cometieron crímenes cruentos pero que, en ningún caso, fueron castigados con la pena de muerte que entonces merecía el delito de homicidio, y que sí se aplicaba al resto de los mortales.
A pesar de que Blanco sólo hacía una alusión general a este crimen sin dar demasiados datos, sí mencionaba la casa donde vivió la víctima, una casa frente al convento del Carmen Descalzo, que coincidía perfectamente con la casa natal de Salvador Daza, uno de los autores de esta serie de publicaciones.
La investigación partió pues de esta casual circunstancia. Podríamos casi decir que fue el tema el que nos eligió a nosotros y no al revés. Quisimos comprobar si era cierto que la joven apuñalada en la puerta de la Iglesia del Carmen, y de la que supuestamente estaba enamorado el fraile, era la misma que vivió en la casa familiar de los Daza Palacios. Así lo pudimos atestiguar tras una larga y difícil investigación que nos llevó por los Archivos y Bibliotecas más importantes del país. En esta búsqueda pasamos de tener un interés “personal” —aunque la fascinación por la historia privada de los personajes nunca nos ha abandonado— a la sorpresa de lograr encontrar en Madrid el proceso criminal original que se instruyó contra el fraile homicida, dándose la circunstancia excepcional de que el proceso contra el fraile homicida de Sanlúcar fue el primer proceso que la Justicia civil pudo instruir contra un eclesiástico homicida, pues hasta entonces estos casos siempre habían sido juzgados por la Iglesia en sus propios tribunales. Este Proceso criminal, con los correspondientes apéndices y documentación anexa, constituyó la base de nuestro primer libro Proceso criminal contra fray Pablo de San Benito en Sanlúcar de Barrameda (1774) que publicó la Universidad de Sevilla en 1998 y que despertó una enorme expectación entre los investigadores históricos (tanto del Derecho como de la Historia Moderna). Se hicieron eco del libro todos los grandes medios nacionales e incluso internacionales. El libro y sus autores viajaron hasta la Semana Negra de Gijón en 1999, donde compartieron cartel con los más afamados autores de novelas negras del panorama mundial. Los ecos de este primer libro llegaron hasta Puerto Rico, ya que el protagonista de ese primer homicidio y proceso terminó sus días en una celda del Castillo de San Cristóbal, condenado a destierro perpetuo por el rey. Allí purgó su delito durante más de 25 años. En una página web de una asociación educativa norteamericana se pueden encontrar referencias a este libro y a este “ilustre” prisionero cuando se describen las celdas del colonial castillo puertorriqueño.

En el segundo libro, Proceso Criminal contra fray Alonso Díaz (1714), también publicado por la Universidad de Sevilla en 2000, se estudia un crimen anterior en el tiempo, un magnicidio (el primero del que tenemos noticia en la Historia de España), el asesinato del gobernador político-militar de Sanlúcar de Barrameda, Jacinto Alonso Velarde, a manos de un fraile agustino, fray Alonso Díaz, que le disparó a bocajarro en el patio de su propia casa. Estamos en este caso ante el escenario convulso de la España de principios del siglo XVIII, donde aparecen personajes tan importantes como Melchor de Macanaz, y en una ciudad conflictiva, la Sanlúcar de la época, donde se desarrolla una turbia trama de intereses —fraudes de los eclesiásticos en el consumo de carne, que estaba racionada, contrabando de tabaco y otros géneros— y luchas intestinas entre los representantes del rey, Felipe V, como el propio Velarde, y los representantes del duque de Medina Sidonia, señor de la ciudad hasta 1645, y que iba ganando terreno lenta pero continuamente gracias a su inquebrantable adhesión al monarca Borbón. En este segundo volumen se analiza la compleja trama conspirativa que acabó con la vida del representante del rey en la ciudad y se presenta un completo resumen del proceso criminal “informativo” que la Justicia del Rey abrió para averiguar las circunstancias del delito y condenar a los culpables, tanto al homicida, huido de la ciudad a los pocos días (jamás fue detenido) como a los cómplices que le ayudaron a escapar y le proporcionaron las armas y el caballo. Es una historia apasionante, completamente real, que cumple todos los requisitos para afirmar, una vez más, que “la realidad supera a la ficción”.

Nuestro tercer libro De la santidad al crimen: Clérigos homicidas en España (1535-1821) (Colección “Espuela de Plata”, Ed. Renacimiento de Sevilla, 2004) estudia diecisiete asesinatos cometidos por hombres de la iglesia en todo el territorio nacional y a lo largo de cuatro siglos, a través de los cuales se puede ver la evolución de la justicia en casos tan especiales como éstos, en los que los acusados estaban protegidos por un fuero privilegiado que los hacía prácticamente intocables. Se estudian los escenarios, ──los interiores de los conventos y monasterios, las iglesias y hasta las catedrales que se convierten en el horrible escenario de estos crímenes, sin olvidar las alcobas de las mancebas de los frailes y curas── y prestamos una especial atención a las víctimas, sobre todo a las mujeres, quienes siempre salen mal paradas en estas crueles historias, convirtiéndose no sólo en las víctimas de la agresividad de los curas y frailes que recorren estas páginas, sino también de la propia justicia de la época, que en numerosos ocasiones les negó la voz y los derechos. Este libro, entre otros objetivos tiene como finalidad dar la voz a aquellos a los que la historia muchas veces se la ha negado. Recordemos que todos los procesos judiciales en los que está basado nuestro trabajo se guardaban en papeles clasificados como secretos en los últimos rincones de los archivos civiles y eclesiásticos, y que en su momento se llevaron “con el mayor sigilo y sin escándalo público”.
De la santidad al crimen es pues el fruto de más de ocho años de ardua labor de documentación en bibliotecas y archivos tanto nacionales como extranjeros. El propósito científico de la obra no es otro que “el mejor conocimiento de la Justicia en el Antiguo Régimen, y su posición frente a los delitos de sangre cometidos por religiosos, que estaban exentos de comparecer ante los jueces ordinarios”. Así, en los 17 capítulos de que consta la obra se analizan con detalle cada uno de los procesos judiciales a que dieron lugar esos homicidios cometidos por frailes y clérigos desde 1535 (en un célebre parricidio cometido por unos agustinos de Sevilla) hasta 1821. Cada una de las partes de la que consta la obra recrea el ambiente de la época, las reacciones y mentalidades de los personajes que protagonizan cada una de las espeluznantes historias que se relatan, con especial incidencia en el lenguaje propio de cada uno de ellos.
Ciudades como, Jerez, El Puerto, Sanlúcar, Madrid, Sevilla, Paiporta (Valencia), Vic (Barcelona), Llerena (Badajoz), Sepúlveda (Segovia), Banyoles (Gerona), Veruela (Zaragoza), Huércanos (La Rioja), Navianos (Zamora), Aceuchal (Badajoz) y Langre (León) se convierten en el escenario sobre el que realizan sus correrías los tristemente célebres protagonistas de este libro.
Algunos de estos crímenes fueron tan cruentos y su castigo tan suave que se convirtieron en ejemplos de una escandalosa desigualdad jurídica. Los ministros ilustrados del Consejo de Castilla, convencidos de que “la calidad del delito está por encima de la calidad del delincuente”, hicieron lo imposible por mitigar esta desigualdad ante la Ley. Así que, sobre todo desde aquel primer proceso de Sanlúcar de 1774 se fue legislando y aplicando una normativa más progresista con el fin de evitar los abusos que la Iglesia cometía cuando trataba de defender a toda costa a sus hijos descarriados y librarles de la acción implacable de la Justicia civil.
La práctica totalidad de los casos analizados en este libro son inéditos. Ello se debe en gran parte al secretismo con que se llevaron sus procesos, pues la iglesia en ningún caso quería que se airearan sus circunstancias, creyendo que eso podría perjudicar su buen nombre. Sin embargo, ello no ha evitado su difusión, pues quedaron suficientes testimonios de esos crímenes como para que tras la investigación llevada a cabo por Salvador Daza y María Regla Prieto, hayan visto de nuevo la luz esas truculentas historias, que poseen suficientes atractivos como para atrapar a aquellos lectores que busquen el rigor y la erudición histórica en perfecta combinación con la fluidez narrativa y la amenidad literaria. De la santidad al crimen fue finalista del premio “Plaza y Janés” 2002.
La circunstancia de haber hallado aquel primer proceso histórico de 1774, que creó jurisprudencia a nivel nacional (un crimen sucedido en Madrid, dos años más tarde, se juzgó por la normativa “ensayada” en Sanlúcar) y que se erige en el primer proceso de la Justicia civil contra un eclesiástico homicida hizo que otros muchos procesos criminales, tanto civiles como eclesiásticos hayan salido a la luz en el transcurso de nuestra investigación. “Amenazamos” con un cuarto libro en el que cerraríamos la serie y en el que se incluirían interesantes procesos ocurridos en Méjico y Guatemala cuando aun eran posesiones hispanas.